Toyota C-HR 2017

Prueba de contacto: Toyota C-HR 2017

(Madrid, España). Toyota ha elegido Madrid para la presentación internacional de su nuevo todocamino del segmento C, un crossover híbrido con un diseño anguloso y futurista que ya está llegando a los concesionarios dispuesto a atraer muchos nuevos conductores al mundo de los híbridos. La verdad es que argumentos no le faltan, pero también hemos encontrado puntos de mejora. Te lo contamos.

Toyota C-HR 2017
Toyota C-HR 2017

Parece que poco a poco salimos de esa bruma de diseños clónicos en la que los fabricantes nos habían envuelto ofertándonos productos prácticos y polivalentes pero exentos de personalidad propia. Las excepciones se podían contar casi con los dedos de una mano dentro de las marcas generalistas, pero desde hace unos años parece que las marcas se animan a lanzarse a probar con diseños más arriesgados.

A fin de cuentas en la mayoría de los casos la cosa ha funcionado, ahí están las cifras de ventas del Nissan Juke, Honda Civic (prueba Honda Civic) o el más moderno Citroën C4 Cactus (prueba Citroën C4 Cactus). Toyota lo daba todo con el Prius, manteniendo diseños más conservadores para el resto de sus modelos. Ahora con el C-HR ya no es así.

Toyota C-HR 2017
Diseño diferenciador

Es muy anguloso, agresivo y sin compromisos, sacrifica practicidad en favor del diseño. ¿Un error? Yo creo que no, que la oferta es muy variada y el que busque la máxima practicidad tiene otros modelos para elegir, no todos tenemos las mismas necesidades y cada uno prioriza diferentes cualidades.

Así es el interior del Toyota C-HR

Por dentro sigue la tendencia del exterior, busca diferenciarse y muestra un diseño futurista que conjuga diferentes colores (que varían según versiones), materiales y formas para dar personalidad a su interior. La consola central está presidida por una gran pantalla táctil multifunción y debajo de ésta encontramos el módulo del climatizador, nada más. Esta consola está orientada hacia el conductor pero menos de lo que parece por el juego visual que generan sus formas asimétricas.

El cuadro de instrumentos es sencillo y muy claro, con una gran pantalla de información al conductor en su parte central muy práctica y legible, aunque hay que decir que este Toyota necesita cierta adaptación para manejar algunas de sus funciones porque no resulta muy intuitivo.

Toyota C-HR 2017
Interior original pero algo angosto para el copiloto.

El salpicadero tiene formas muy horizontales que dan una sensación de longitud y espacio pero que restan mucho espacio para las piernas del acompañante. Si éste es alto tendrá que desplazar hacia atrás su asiento bastante, posiblemente más que el conductor. Y hablando del conductor debo decir que, aunque en la fase de desarrollo de este coche han rodado mucho por Europa, el diseño se ha centrado en la talla de los japoneses, que por lo normal es más reducida que la nuestra.

Los conductores altos querrán una banqueta del asiento del conductor más baja, una regulación en profundidad del volante más amplia y que el marco superior de la puerta quede más alejado de su cabeza para facilitar la entrada y salida del habitáculo pero también por seguridad, porque en caso de golpe lateral puede resultar peligroso.

De hecho durante la prueba dinámica del C-HR iba de copiloto y mi compañero dudó en una rotonda dando el típico golpe de freno y volante en el último momento, lo que hizo que con mi 1,85 de estatura notase en la parte derecha de mi cabeza la dureza de esta parte del techo.

Toyota C-HR 2017
La capacidad del maletero es mejor que la esperada

Las plazas traseras son curiosas, porque resultan mucho más amplias de lo que parecen por fuera. Hay espacio de sobra para las piernas y, en mi caso, me roza un poco la cabeza por detrás con el techo (nada exagerado). Sí que parece un poco estrecho a la altura de los hombros, pero creo que es más la sensación de estrechez que producen unas ventanillas traseras tan pequeñas y adelantadas. Problema de diseño, pero el que quiera amplitud y luminosidad que se compre un RAV4 (prueba Toyota RAV4).

Pasamos al maletero y, lógicamente, no es un coche pensado para llevar una lavadora dentro. Sus 377 litros de capacidad le dejan por debajo de muchos de sus rivales, pero en su favor diremos que no está pensado como un coche familiar, que con esa capacidad te basta y te sobra para dos o tres personas y que las formas planas de este maletero facilitan mucho su aprovechamiento, no le desterremos directamente porque puede resultar más capaz que otro con 50 litros más. Eso sí, si queremos rueda de repuesto de emergencia la capacidad será todavía menor.

Mismo motor que el Prius y más agilidad

Así de claro, no se han complicado en Toyota a la hora de elegir motorización para su crossover, han optado por montar directamente la del Prius, que está más que probada y tiene un buen rendimiento. Es cierto que se fabrica también con un 1.2 turbo de gasolina con posibilidad de cambio manual, pero en España sólo se va a comercializar con mecánica híbrida, cambio automático y tracción delantera (es más, la marca no contempla por el momento más opciones).

Toyota C-HR 2017
Sólo una mecánica híbrida de momento

Hablamos de conjunto mecánico híbrido gasolina-eléctrico que desarrolla 122 CV de potencia que transmite al suelo a través de las ruedas delanteras pasando por un engranaje planetario que hace las veces de caja de cambios y tiene un funcionamiento similar al de un variador continuo o CVT. Esto quiere decir que hay sensación de patinamiento… y mucha.

El C-HR está equipado con tres modos de conducción, Normal, Eco y Sport, que modifican la respuesta al acelerador y la asistencia a la dirección entre otros parámetros, así el C-HR puede adaptarse a las preferencias del conductor, pero no simplemente pulsando un botón, hay que meterse en un menú de la pantalla del cuadro de instrumentos y resulta un poco lento.

En cuanto al chasis el C-HR utiliza la nueva plataforma compacta TNGA de la marca japonesa, una plataforma en la que se ha trabajado mucho en busca de reducir el centro de gravedad para lograr una mayor estabilidad y agilidad. Se ha reducido la altura de la ubicación del motor, de los anclajes de las suspensiones, de la dirección, etc. Con esto se ha bajado el centro de gravedad en 25 milímetros respecto al Prius y, por otra parte, se ha aumentado la rigidez en un 65%.

Toyota C-HR 2017
Tres modos de conducción para elegir el que más nos plazca

La puesta a punto del chasis se ha realizado teniendo en cuenta el estilo de conducción europeo y las carreteras del viejo continente. Para ello han rodado mucho por Europa durante la fase de desarrollo y han visto que somos bastante más rapidillos que en otras regiones del mundo. Han hecho el coche a nuestro gusto, más firme de suspensiones y también más ágil.

Precios del Toyota C-HR

Estos son los precios con descuento para las cuatro versiones de lanzamiento del C-HR. Toyota estima que el grueso de las ventas se centrarán en las versiones Advance y Advance Plus.

  • Toyota C-HR Hybrid Active: 24.250 €
  • Toyota C-HR HybridAdvance: 24.990 €
  • Toyota C-HR HybridAdvance Plus: 27.000 €
  • Toyota C-HR HybridDynamic Plus: 28.500 €

Prueba dinámica del Toyota C-HR

Hemos conducido el nuevo C-HR bajo la lluvia, lo que reduce las percepciones en cuanto a comportamiento dinámico en curva porque no son las condiciones ideales para realizar una breve toma de contacto, pero por el momento el ser humano no tiene poder sobre la climatología… o eso dicen.

Toyota C-HR 2017
El cuadro de instrumentos es más convencional que el resto del vehículo

El caso es que los kilómetros recorridos con el C-HR sí fueron suficientes para hacernos una idea más o menos clara de sus rasgos principales.  Y vamos a empezar hablando de su motorización híbrida, algo que condiciona claramente el comportamiento dinámico del C-HR y que nos deja con las ganas de compararlo con esa versión de gasolina que aquí no llegaremos a ver.

122 CV pueden ser suficientes para un coche de 4,36 metros de largo (como el RAV4 de la generación anterior) si no pensamos en realizar largos viajes cargados hasta arriba ni en realizar una conducción deportiva. Pero su definición de coche de pareja (así es como lo vende Toyota) justifica el primero de los casos, mientras que su carácter híbrido y ecológico hace lo propio con el segundo.

El asunto es que en ciudad es todo suavidad e incluso resulta divertido si seleccionamos el modo Sport, que da más empuje eléctrico a baja velocidad y hace que el C-HR acelere deprisa. Sin embargo al salir a carretera ese empuje eléctrico pierde importancia respecto al del motor de combustión, que parece un poco escaso y, sobre todo, su peculiar “caja de cambios” le penaliza.

No penaliza en prestaciones, ya que en teoría es el tipo de cambio que mejor aprovecha el rendimiento del motor, penaliza en sensaciones porque tienes una constante sensación de patinamiento, no sabes con certeza la potencia que tienes disponible, te obliga a plantearte seriamente los adelantamientos y a desechar directamente los adelantamientos rápidos.

Toyota C-HR 2017
Resulta ágil por comportamiento, por motor algo menos.

Como suele pasar con los híbridos en ciudad consiguen consumos muy atractivos y ganan en placer de conducción, pero en carretera suben el consumo por encima de lo que registra un diésel y pierden en placer de conducción. Pero no todos los híbridos, porque hay fabricantes que apuestan por otros tipos de cambios (por ejemplo de doble embrague) y hacen que la conducción sea similar a la de cualquier otro coche con cambio automático.

Dejamos al margen el motor y descubrimos un chasis con una puesta a punto que le hacen ser más ágil de lo que pueda parecer en principio por su volumen. El C-HR cambia de dirección con rapidez, gira muy plano y transmite buenas sensaciones. Con llanta de 18 pulgadas puede incluso resultar un poco seco, lo que deja claro que se ha buscado satisfacer a los que quieren un comportamiento preciso y ágil. Una pena que el grupo propulsor no esté en sintonía con el chasis que han desarrollado.

Fotos: Toyota C-HR 2017

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Sobre Iván Solera

Con menos de tres años ya se sabía todos los coches que había por la calle, su sueño era ser piloto o probador y acabó logrando el segundo de ellos. Probador de espíritu racing, disfruta de cada coche que conduce como si fuese el primero.

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