Prueba: Toyota RAV4 120D 4×2 2013

La cuarta generación del Toyota RAV4 se caracteriza por un diseño más afilado que recuerda más a un familiar elevado que a un todocamino. Estética más asfáltica y mayor tamaño para el RAV4 que con el motor diésel de 120 CV sólo se comercializa con tracción delantera.

Toyota RAV4 120D 4x2 2013
Toyota RAV4 120D 4×2 2013
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Tiene un frontal en forma de V con los faros muy rasgados y el paragolpes totalmente integrado en la carrocería. En la parte trasera desaparece la apertura lateral del portón en favor de uno con apertura vertical convencional y, curiosamente, en la zaga el paragolpes (muy bajo) no es del color de la carrocería sino de plástico gris oscuro.

Interior y equipamiento del Toyota RAV4 120D Advance

El RAV4 es un cinco plazas amplio, aunque la anchura disponible en las plazas traseras no lo hacen muy apropiado para tres adultos. El salpicadero es de formas complejas y combina plástico blando al tacto con recubrimientos en piel y plásticos duros. Buenas sensaciones pero el cuadro de instrumentos resulta muy soso. Sus tres esferas tienen una buena lectura, pero se quedan un tanto vacías y, sin embargo, en la parte baja del velocímetro hay una pequeña pantalla digital con mucha información y grafías muy pequeñas. Es típico de los japoneses encontrar detalles como éste en los interiores, que suelen estar bien pero les falta rematar. Como con el reloj digital de la parte alta de la consola con sus pulsadores para ajustar la hora y los minutos, que nos traslada directamente a finales de los años ochenta. O la llave, que no es plegable en pleno siglo XXI y supone un engorro llevarla en el bolsillo.

Salpicadero de líneas modernas
Salpicadero de líneas modernas

Los asientos delanteros son cómodos y sujetan bien el cuerpo. El del conductor tiene regulación en altura (el volante se regula en altura y profundidad) y podríamos encontrar fácilmente nuestra posición ideal de conducción si no fuese por un respaldo con regulación por puntos y sin ajuste lumbar.

La segunda fila de asientos dispone de un suelo totalmente plano no sólo en esta versión 4×2, también en las que tienen tracción total. Hay mucho espacio para las piernas y suficiente para la cabeza incluso para pasajeros de 1,85 metros de estatura. Las dos plazas laterales son cómodas y el respaldo tiene formas para sujetar el cuerpo lateralmente. La plaza central resulta estrecha, incómoda y además el cinturón de seguridad es de los que van anclados al techo por detrás de los asientos y resulta molesto. El respaldo de las plazas traseras se puede regular en inclinación dejando cubierta siempre la carga del maletero excepto en el punto más vertical.

Maletero muy aprovechable sin rueda
Maletero muy aprovechable sin rueda

El maletero ha crecido bastante, tiene una capacidad mínima de 547 litros y, como no lleva rueda de repuesto, se pueden aprovechar los dos huecos que hay debajo que suman 100 litros más. Son dos huecos independientes, el más grande se suprime si optamos por la rueda de repuesto opcional (500 €) y además eleva el suelo del maletero porque es de medida convencional. Sin ella ese hueco es muy práctico y al abatir los respaldos traseros contamos con una superficie plana. Claro que un todocamino sin rueda de repuesto poco debería salir del asfalto…

Hay cosas buenas en el maletero además de su capacidad. Como una red portabultos bajo la cortinilla que cubre la carga, un umbral muy bajo y una boca amplia. Además es ancho y de formas bastante rectas, se aprovecha bien el espacio disponible. Pero también hay cosas mejorables, como que la cortinilla no tiene guías para facilitar la maniobra de extenderla y que hay muchos recubrimientos de plástico duro, fáciles de limpiar pero que se arañan con facilidad y envejecen prematuramente el aspecto del RAV4. Y el peor de estos puntos a mejorar es la apertura del portón, que es tan grande que te obliga a dar un paso atrás cuando lo abres para que no te golpee, así que, al apartar en línea o contra una pared, hay que tenerlo en cuenta.

La unidad probada cuenta con equipamiento Advance (el intermedio de los tres disponibles), con una gran dotación en seguridad (7 airbags, dos Isofix en las plazas traseras, etc), además de control de velocidad, asistente de salida en pendientes, ordenador de a bordo, volante multifunción, climatizador bizona, sensores de luces y lluvia, Bluetooth, tomas USB y AUX, etc.

Motor, prestaciones y consumo del Toyota RAV4 120D 4×2

Propulsor suave y ahorrador
Propulsor suave y ahorrador

El propulsor es un cuatro cilindros en línea turbodiésel de inyección directa, common-rail y cuatro válvulas por cilindro de 1.998 cc. Desarrolla 124 CV de potencia máxima a 3.600 rpm y un par motor de 310 Nm entre 1.600 y 2.400 vueltas. En baja es un poco ruidoso pero en cuanto salimos a carretera el sonido de la mecánica parece desaparecer. Además tiene un tacto suave, poquísimas vibraciones y una entrega de potencia progresiva, no le cuesta mover a bajas vueltas los 1.610 kilos del RAV4. No hay que buscar grandes prestaciones, pero para una conducción normal es un motor totalmente válido en este coche.

Se combina con una caja de cambios manual de seis velocidades que tiene un buen tacto pero sigue arrastrando el problema de la segunda marcha que data de la segunda generación. Es necesario darle un poco de tiempo para que no muerda al engranarla. No llega a rascar, pero sí le cuesta un poco entrar. Se puede evitar haciendo el cambio a segunda un poco más lento, pero no deja de ser un fallo que, si no nos andamos con cuidado, además de molesto nos puede costar una avería.

Este RAV4 acelera de 0 a 100 en 10,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 180 Km/h. Prestaciones discretas pero que encuentran su justificación en unos consumos reducidos. El consumo medio homologado es de 4,9 litros a los cien kilómetros y en nuestra prueba de consumo real ha conseguido un registro de 6,0 de media. Buen dato.

Prueba dinámica del Toyota RAV4 120D 4×2

El RAV4 recurre a un tarado de suspensión firme para evitar grandes inclinaciones de la carrocería en las curvas pero no es capaz de evitar un pequeño balanceo constante de la carrocería en el primer recorrido de la suspensión. Esto resta confianza y puede marear a los pasajeros si son propensos a ello. Además no resulta muy cómodo porque es algo seco en los baches, le falta agilidad en carreteras de montaña, la dirección no transmite lo que pasa bajo las ruedas y, si buscamos un ritmo ágil, querremos más potencia.

Más asfáltico, pero no deja de ser un todocamino
Más asfáltico, pero no deja de ser un todocamino

Pero que nadie se asuste que dicho así todo seguido parece peor de lo que es. Para una conducción sin grandes exigencias el RAV4 puede resultar más que agradable. En ciudad el motor consigue unos consumos muy interesantes para ser un SUV de 4,57 metros de largo y se conduce con facilidad, sin necesidad de ir pendiente del cuentavueltas a pesar de su potencia contenida.

Cierto que las carreteras de curvas no son su hábitat ideal y es preferible mantener un ritmo tranquilo, pero la carrocería balancea poco en los apoyos. Si salimos a autovía descubrimos un RAV4 silencioso (aunque el ruido de rodadura puede ser un poco elevado), aplomado y capaz de rodar a buen ritmo sin forzar la mecánica.

El RAV4 ha evolucionado hacia el lado más burgués y, aunque en campo todavía es capaz de hacer sus pinitos, su volumen, distancia entre ejes, peso y ángulos le penalizan fuera de la carretera. Está claramente ‘asfaltizado’, como la mayoría de todocaminos actuales.

La opinión del probador

Probando cómo se mueve en campo
Probando cómo se mueve en campo

Para mí el RAV4 ha ido evolucionando a peor desde la segunda generación. Diría desde la primera, pero el motor diésel de la segunda generación le sentó francamente bien. La generación anterior al modelo que probamos era más ágil y aquel motor de 136 CV tenía bastante más rabia que éste con sólo 12 CV más (el de 177 era muy soso y gastaba más).

Si nos remontamos a la segunda generación casi habría que cambiar el nombre a este modelo. Con carrocería de cinco puertas (había tres y cinco puertas con dos largos y batallas muy diferentes), el segunda generación con su motor diésel de 116 CV y tracción integral (más lastre que este 4×2) era un coche juguetón en ciudad, mucho más campero y gastaba como éste. Claro que era más saltarín, incómodo y ruidoso pero tenía carácter, algo que cada vez es más difícil encontrar en los nuevos modelos.

Competidores del Toyota RAV4

GALERÍA DE FOTOS TOYOTA RAV4 2013

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4 comentarios

  1. Otro por aquí…
    Ya veo que no soy el único.
    No hay que cambiar lento… hay que cambiar lentísimo para que no rasque.
    Si a eso le sumamos que la 1ra es corta, y la 2da larga… si estas subiendo una cuesta, digamos que no tienes mucho tiempo para cambiar tan lento… que sino el coche se te muere…

    vaya mierda. Y yo yendo a quejarme a Toyota! :(

  2. Hola.

    Soy propietario de un RAV4 2.0 d4d de cuarta generación.
    Mi preocupación es que del principio al cambiar de 1 a 2 notaba como si no engranara bien o le costase…
    Ahora desde que leí sus comentarios sobre que es aconsejable no hacerlo muy deprisa parece que mejor.
    Pero lo que me preocupa es que dicen que es Un fallo y que viene desde la segunda generación.
    Seguro que es Un fallo del cambio o una característica poco agradable…lo comento porque desde la segunda generación creo que tuvieron tiempo a solucionarlo y más sabiendo como son los japoneses.
    En conclusión ….que no es Un fallo sólo de mi vehículo verdad?.Si no una característica de tal.

    Un cordial saludo.

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