Prueba: Dacia Sandero TCe 90

La situación actual hace que las ventas de coches prácticos y económicos aumenten en cuota de mercado. Ya no se lleva eso de ‘cuanto más grande y más potente mejor’, ahora se mira mucho el precio, capacidad y consumos. En Dacia lo saben y están aprovechando el tirón con todos sus modelos, pero la estrella es el que hoy probamos, el Dacia Sandero.

Dacia Sandero TCe 90
Dacia Sandero TCe 90

Dacia, la marca rumana propiedad de Renault, apuesta por los coches económicos, baratos o, como ahora se dice, low-cost. Aunque no por ello están carentes de unos mínimos de seguridad, así que son perfectamente ‘comprables’ si estás dispuesto a renunciar a ciertos lujos. El Sandero comenzó a venderse en España en el año 2008, fue el segundo modelo de la marca desde su llegada a nuestro país una vez fue comprada por Renault, el primero fue el Logan. Ya la primera generación del Sandero lucía una estética que nada tenía que envidiar a modelos más ‘de marca’, pero el nuevo Sandero 2013 se ha modernizado y es más atractivo.

Exteriormente te puede gustar o no como cualquier otro coche, pero no se puede decir que tenga fallos de diseño. Es relativamente clásico pero en un color llamativo parece más joven. Eso sí, las versiones básicas con paragolpes negros y llantas de chapa sin embellecedores pierde todo el encanto.

Interior y equipamiento del Dacia Sandero TCe 90

Para empezar decir que la unidad probada es la versión Laureate, la más equipada y que la versión Base, la más económica carece de muchas cosas (como el aire acondicionado que no se puede montar ni en opción, regulación de altura del asiento, regulación del volante, etc), así que si te interesa este coche, mira con lupa el equipamiento no te vayas a llevar luego un susto.

Maletero grande, 320 litros
Maletero grande, 320 litros

Con el motor TCe 90 CV de gasolina y el equipamiento Laureate, el Sandero tiene un precio de 10.200 euros incluidos los descuentos. Y el  equipamiento de esta versión incluye dirección asistida, faros antiniebla, ordenador de a bordo, volante multifunción con regulación en altura, elevalunas eléctricos delanteros, cierre centralizado con mando a distancia, asiento del conductor con reglaje en altura, retrovisores con ajuste eléctrico, equipo de sonido con toma USB, AUX y Bluetooth, etc. Pero no tiene tapa en los espejos de cortesía de los parasoles, el guarnecido del maletero no cubre todo el portón y algún detalle más de este estilo.

Las plazas delanteras son amplias y la postura de conducción es adecuada. Tiene reglaje de la inclinación de los respaldos delanteros milimétrica, algo en extinción y que no tienen coches premium como algunos BMW, curioso. Pero los asientos son blandos y con poca sujeción lateral, en curvas tienes que agarrarte al volante y si haces un viaje largo acabas más cansado que con asientos más duros.

El cuadro de instrumentos es sencillo pero claro. Se echa en falta un indicador de temperatura del motor o al menos el típico testigo que avisa de que todavía está frío. En cambio el Laureate equipa ordenador de a bordo. El salpicadero es sobrio y sencillo, con plásticos duros no muy atractivos pero los acabados no son malos, hay coches peor terminados. Ah! Y un detalle curioso es que el claxon no está en el volante, sino al más puro estilo Renault de los años 70 y 80, es pulsando el mando de luces. Muy retro, pero poco intuitivo.

Interior sencillo para el Sandero
Interior sencillo para el Sandero

Atrás hay espacio para que dos adultos de 1,85 viajen con total comodidad y hasta sobra altura libre. Pasamos a ver el maletero y lo primero es que la apertura resulta un poco complicada para lo que estamos acostumbrados en la ‘Era Moderna’. Hay que pulsar sobre la cerradura a la vez que tiras del portón para arriba metiendo los dedos por una hendidura. En un R5 bien, pero en un coche actual habría que revisar este sistema.

El portón por su parte interior no está revestido, sólo hay una plancha de plástico para cubrir el mecanismo de cierre y el limpiaparabrisas. Los guarnecidos son blandos y dan la sensación de estropearse fácilmente con el paso del tiempo. Eso no es seguro, pero lo que sí te puedo asegurar es que el del suelo se arruga con el uso porque no está bien fijado al suelo y tampoco tiene grosor suficiente. La capacidad del maletero es de 320 litros, muy buena teniendo en cuenta sus dimensiones y en esta versión los respaldos traseros se abaten en 40:60 mostrando otra de las debilidades del Sandero: La superficie que dejan no es plana y queda a la vista la parte baja de la tapicería frontal de los respaldos que se puede dañar con la carga que metamos (ejemplo: con los platos de una bicicleta).

Motor, prestaciones y consumo del Dacia Sandero TCe 90

Tres cilindros, 900 cc, turbo y 90 CV
Tres cilindros, 900 cc, turbo y 90 CV

El motor del Sandero es un tricilíndrico de gasolina de 900 centímetros cúbicos y turboalimentado para rendir una potencia máxima de 90 CV a 5.250 rpm y un par motor de 135 Nm a 2.500 vueltas. El downsizing llega a los lowcost y la verdad es que no le sienta especialmente bien. El Sandero pesa 1.037 kilos, bien, pero al tricilíndrico le cuesta un poco tirar de ellos y eso que en este caso la lógica ha podido con la estética y calza unos ‘humildes’ neumáticos de 185/65-15. Se supone que este tipo de motores están pensados para ‘correr’ lo mismo que uno grande y gastar menos, pero la realidad a veces no se corresponde con las homologaciones y este Sandero ‘corre’ poco y no es tan ahorrador como esperaba. Además un motor turboalimentado cuenta con un mantenimiento y averías que no existen en los atmosféricos, así que no veo la ventaja clara entre esta motorización de gasolina y una diésel.

El cambio es manual de cinco velocidades, no es muy preciso y los recorridos de la palanca del cambio podrían ser más cortos. Tiene tacto Renault, por un lado suave pero con alguna dureza al engranar las marchas que se salva con una sensación ‘achiclada’.

El Sandero TCe 90 logra una velocidad máxima de 175 Km/h, acelera de 0 a 100 en 11,1 segundos y tiene un consumo medio homologado de 5 litros a los cien. En nuestra prueba de consumo real el resultado fue de 6,9 litros, una cifra lejos de lo que promete un motor de sólo 0,9 litros y es que, ni en carretera llega a los 5 que homologa como consumo medio.

Prueba dinámica del Dacia Sandero TCe 90

Nos ponemos al volante del Dacia Sandero y lo primero que detectamos es que tiene un tacto general un tanto tosco, le falta refinamiento y hay sensaciones que nos llevan casi un par de décadas atrás en el tiempo. La dirección resulta blanda cuando circulamos en carretera y sin embargo un poco dura para maniobrar. Además para las maniobras la forma del volante no ayuda mucho, la parte central nos queda más cerca que el aro exterior y estorba un poco al ‘manotear’. No hay forma de apoyar la pierna derecha en la consola central, así que te ‘despatarras’ y si eres un poco alto llegas a tocar la palanca del cambio. Esto te obliga a apartar la pierna para meter primera y segunda además de resultar incómodo si decides afrontar un viaje. Y otro punto más, es ruidoso. La insonorización es reducida y al habitáculo llega ruido de rodadura, mecánico y del exterior.

Apto para ciudad, en carretera se queda corto
Apto para ciudad, en carretera se queda corto

En ciudad el 900 cumple, te obliga a tener un poco de cuidado con el embrague en las salidas pero no tiene una conducción complicada. Sí tienes que andar con ojo en las incorporaciones porque es un poco perezoso y toca buscar la marcha adecuada para no tardar más de lo previsto en realizar la maniobra. Se agradecen las suspensiones blandas y neumáticos con buen perfil, aunque en carretera balancea un poco la carrocería.

Salimos a carretera y descubrimos que la estabilidad lineal no es su fuerte, la dirección no tiene el terrible y generalizado ‘efecto memoria’ y retrocede perfectamente (bien) pero el coche resulta algo bailarín y obliga a constantes correcciones de la trayectoria en recta. En este escenario la dirección se hace demasiado blanda y sensible a las insinuaciones del conductor, además de filtrar demasiado y no informar bien de lo que pasa bajo las ruedas. El apoyo en curvas rápidas no transmite confianza, no lo hace mal, pero balancea un poco, los asientos no sujetan bien y la blanda dirección tampoco colabora. Si nos toca frenar en apoyo (sin brusquedades) la zaga tiende a adelantarnos, se suelta de atrás con facilidad.

El motor en carretera se queda corto y además trabaja alto de vueltas, por eso los consumos fuera de ciudad no son nada buenos para este Sandero. Y una cosa curiosa que hacía tiempo que no apreciaba en un coche moderno, cuando se pone en marcha el compresor del aire acondicionado se aprecia una notable reducción en la potencia disponible. En carretera es incómodo, en ciudad puede ser molesto, sobre todo si coincide con el momento en el que estamos saliendo desde parado o incorporándonos a una rotonda.

El antiguo 1.6 de 87 CV gastaba, en condiciones reales, menos de medio litro más, pero su conducción era más agradable, las prestaciones similares y tenía menos complejidad mecánica.

La opinión del probador

Probador: Iván SoleraSí pero no, el Sandero es una gran opción para el que busque un coche barato y que no piense salir casi a carretera. Como urbano con mucha capacidad y espacio interior, perfecto, pero siendo consciente de que vas a renunciar al tacto y comodidad de un Renault Clio (por poner un ejemplo sin salir de la casa). Si tenemos que salir a carretera podemos, yo mismo me iría de viaje con este coche sin problema (hice más de 2.000 kms con un Logan Break), pero hay que mantener una conducción tranquila para no acentuar sus limitaciones.

En cualquier caso me quedo con el diésel. Si tengo que cargar con un turbo, prefiero hacerlo con un diésel porque va a gastar menos, no va a ser mucho más caro (600 € más el de 75 CV y 1.000 más el de 90), se va a devaluar menos y, como tiene más par motor, tiene una conducción más sencilla y ‘tira más’.

Competidores del Dacia Sandero TCe 90

GALERÍA DE FOTOS DACIA SANDERO TCE 90 LAUREATE

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2 comentarios

  1. Curioso que cargue contra la complicación técnica del motor por el turbo, y no le vea ventaja frente al diésel, que además de tener un turbo de geometría variable (el de 90cv) tiene EGR y FAP. Vamos, que si es por consumo, pasa, pero por complejidad mecánica…

  2. Eso de que el diesel se devalua menos…. Resulta que Renault anuncio la desaparicion de sus mecanicas diesel para el 2020 y Toyota a optado por lo mismo. Comprar un motor que dejara de existir….no se cual se devaluara mas…. El coche anda bien, pero no es el coche de Fernando Alonso, es un 90cv, anda como el diesel….quiza el diesel recupera mejor….pero nada mas.

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