Crazy Cart Razor

Prueba: Crazy Cart Razor

El Crazy Cart de Razor es un kart eléctrico desarrollado para hacer drifting como un loco sin quemar neumáticos ni embrague. Con una dirección que gira casi 360 grados y unas ruedas traseras tipo ‘carrito de supermercado’ la diversión está garantizada. Por el momento se comercializa sólo en versión para niños a un precio de 451 €, pero no hemos podido resistir la tentación de probarlo. Además ya se ha presentado el Crazy Cart de adultos en Estados Unidos y seguro que dentro de muy poco llega a España.

Crazy Cart Razor
Crazy Cart Razor modelo infantil

Para empezar vamos a ver qué es esto del Crazy Cart y cómo está hecho. Se trata de una plataforma de plancha y tubo de acero donde se ancla un pequeño asiento, un volante y una torreta carenada en plástico que esconde el motor eléctrico, las dos baterías de 12V y la rueda delantera. La dirección es directa y la única rueda delantera tiene un giro de casi 360 grados. A los lados de esta rueda hay dos tacos de teflón que se encargan de evitar el vuelco cuando nos descontrolamos.

El eje trasero está formado por dos ruedas locas como las de los carritos de supermercado. Su anclaje no es directo al chasis ni completamente horizontal. Estas ruedas se fijan con una inclinación aproximada de 45 grados a un eje trasversal, de esta forma las ruedas tienen tendencia a seguir rectas. El eje está mandado por una palanca similar a la del freno de mano que le hace girar y modifica la posición del anclaje de las ruedas traseras llegando hasta la horizontal, lo que permite que éstas giren en cualquier dirección con total libertad. A lo mejor así es un poco complicado entenderlo, pero en el vídeo lo vas a ver muy claro.

Crazy Cart Razor, sencillo pero muy divertido
Crazy Cart Razor, sencillo pero muy divertido

Alcanza una velocidad máxima de 19 km/h, está recomendado para niños a partir de 9 años y el peso máximo recomendado es de 63 kilos. La duración de las baterías supera la media hora (se cargan en una toma convencional de 220 V), pero a partir de los 15 minutos aproximadamente se aprecia que la aceleración es menor.

Prueba dinámica Crazy Cart Razor

Como ya hemos comentado se trata del modelo infantil, así que nos hicimos con un ‘piloto’ de 9 años para ver cómo se mueve el Crazy Cart. Aunque claro, siempre hay que buscar ese paso más y también subimos a pilotos más jóvenes (hasta de 5 años) para ver de qué eran capaces y, para comprobar las limitaciones del kart, también subimos a un par de adultos.

También puede con adultos, pero exige mucha más suavidad
También puede con adultos, pero exige mucha más suavidad

Es el turno de nuestro improvisado piloto junior, pulsamos la tecla de encendido y a rodar. El Crazy Cart tiene pedal de acelerador con potenciómetro, pero no hay frenos. Esto limita su utilización es espacios reducidos pero en superficies amplias no se echa de menos. A los pocos minutos nuestro ‘miniStig’ ya está pegándose unas cruzadas largas y limpias sin el más mínimo problema. Otra cosa bien diferente es cambiar de dirección, ahí el Crazy Cart es crítico porque te recuerdo que va suelto de atrás. Sí, es cierto, antes hemos comentado que las ruedas traseras tienden a ir rectas si no tiramos de la palanca, pero sólo tienden a ello, no se quedan fijas. En los giros siempre hay algo de deriva en la trasera y, si llevamos velocidad o el giro es cerrado, las ruedas traseras son capaces de liberarse de su bloqueo, girar el eje y levantar la palanca. Lo ideal es jugar con la palanca inclinando más o menos las ruedas traseras para cortar o permitir más la derrapada.

Como la palanca de ‘freno de mano’ está situada en el lado derecho, resulta más fácil derrapar a izquierdas. Así con la mano derecha controlamos la palanca y con la izquierda tiramos del volante. A derechas tenemos que empujar el volante con la mano izquierda en vez de tirar de él y la cosa se complica, más de una vez la maniobra acaba en trompo.

Con unos 40 kilos de peso y el raciocinio de un niño de 9 años todo fluye a la perfección. Si reducimos la edad encontramos dificultades para entender cómo funciona esto, incluso para regular la presión sobre el acelerador, y también se haría necesario un pedal de freno. Llega el momento de probarlo con un adulto.

Con 6 años se divierten pero no controlan las derrapadas
Con 6 años se divierten pero no controlan las derrapadas

Aunque sólo se habla de peso máximo, la altura también juega a favor o en contra del Crazy Cart porque distribuye de diferente forma el peso. Con 1,85 m de estatura y 90 kilos de peso sobrepasamos sobradamente el máximo recomendado. Nos acoplamos como podemos a los mandos pero el peso queda muy retrasado. El Crazy Cart acelera bastante bien y consigue desarrollar velocidad más que suficiente como para pasárselo bien, pero los giros son comprometidos. Las maniobras deben ser mucho más suaves que en el caso de un niño, el peso extra y su desplazamiento hacia la parte trasera hacen que a la mínima nos demos la vuelta. Los cambios de dirección se convierten en muy críticos y también los giros cerrados. No tenemos frenos, además de la palanca para alargar o cortar el deslizamiento de la trasera sólo tenemos gas y dirección. Como el peso se encuentra muy atrás, cuando nos pasamos un poco la rueda delantera pierde agarre y nos quedamos sin gas ni dirección: adiós al control.

Está claro que para niños es fabuloso, pero los adultos en torno a 1,65 m y menos de 70 kilos de peso se lo pueden pasar muy bien. Ahora sí que tenemos ganas de probar el modelo para adultos.

FOTOS: Crazy Cart Razor

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