Prueba: Chevrolet Camaro Convertible 2012

Hace la friolera de 46 años que Chevrolet presentó el primer Camaro, un coupé deportivo representante de los pony cars (o muscle cars) americanos. Entonces y ahora su gran rival es el mismo, el Ford Mustang (ver historia). Hoy probamos el Camaro Convertible, un descapotable de cuatro plazas con un V8 de 6,2 litros y 432 CV de potencia. Asusta sólo con leer las cifras ¿verdad?

Chevrolet Camaro Convertible 2012
Chevrolet Camaro Convertible 2012
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Agresivo. Si tienes que definir su diseño con una palabra creo que es la correcta. El Camaro no deja lugar a dudas con su estética, es una ‘bestia parda’ por dentro y por fuera. Derrocha mala leche por todos lados, desde el frontal a la zaga pasando por unos laterales con formas muy marcadas, llantas de 20 pulgadas de diámetro y branquias en los pasos de rueda traseros.

Su línea ha vuelto un poco a los orígenes, a aquel primer modelo del 67 con líneas más angulosas y menos redondeado que la generación anterior. Por cierto, el Camaro se dejó de fabricar en 2002 y no regresó hasta 2010 con el modelo actual.

Interior y equipamiento del Chevrolet Camaro Convertible

El Camaro Convertible con cambio manual tiene un precio de 51.000 euros, unos 6.000 más que el coupé. Es un coche con un precio considerable, pero muy barato en relación a la potencia de su motor. Te explico esto porque los interiores no hacen gala de muchos materiales nobles y el plástico es el protagonista. Que no están mal, pero si sólo te fijas en los 51.000 euros y no piensas en el motoraco que hay debajo del capó, por dentro te puede resultar escaso.

Poco espacio en las plazas traseras
Poco espacio en las plazas traseras

El Camaro mide 4,83 metros de longitud y 1,91 de ancho, es un coche muy grande pero es único desaprovechando el espacio interior. El diseño tiene un precio y con carrocería descapotable encontramos un maletero de sólo 308 litros de capacidad que se reducen a 267 si vamos descapotados. Las plazas traseras son pequeñas y apenas hay espacio para las piernas si el conductor no es bajito o le obligamos a conducir un poco encogido.

En las plazas delanteras es muy diferente, son amplias pero no transmiten sensación de espacio. Se debe principalmente a la cintura alta que nos ‘encajona’ un poco en el coche y la consola del freno de mano, más elevada de lo normal. El volante se regula en altura y profundidad, el asiento dispone de diferentes ajustes eléctricos y es fácil conseguir la posición de conducción deseada, eso sí, siempre será baja en comparación con la gran mayoría de coches actuales para conseguir una sensación más deportiva a los mandos.

No podemos criticar los acabados y el cierto que el cuero tiene gran presencia en el habitáculo del Camaro, pero también hay muchos plásticos que, sin ser malos, desmerecen el resultado final, quizá también por un diseño muy yanqui en el que prima la estética exterior sobre los interiores. O quizá porque encontramos elementos que nos resultan muy familiares y en un coche como éste esperábamos más exclusividad, como el volante (similar a otros Chevrolet y Opel, el mando de luces, las palancas tras el volante… Pequeños detalles (que pueden ser tontos) pero que en suma hacen que nos falte un poco de distinción.

Maletero pequeño y más si descapotamos
Maletero pequeño y más si descapotamos

El cuadro de instrumentos está compuesto por dos grandes relojes analógicos (velocímetro y cuentarrevoluciones), dentro de ellos se encuentran los indicadores de nivel de combustible y temperatura del motor y en el centro, una pantalla central digital idéntica a la del Opel Astra (por ejemplo) pero iluminada en azul en vez de en rojo. En ella podemos leer muy diversa información, entre la que destaca el completo ordenador de a bordo. Pero aquí no acaba la instrumentación y no, esta vez no se incluye parte de la información ‘vital’ del coche en la pantalla multifunción de la consola central. Es mucho más abajo, por delante de la palanca el cambio donde se sitúan los indicadores de temperatura y presión de aceite, voltímetro y temperatura del aceite de la caja de cambios. Todos estos indicadores están más de adorno que otra cosa, ya que obligan a desviar por completo la vista de la carretera. Sin embargo, en el lado opuesto tanto por seguridad como por racionalidad, cuenta con un sistema de información en el parabrisas para que no tengas que desviar la mirada al leer la información más relevante, como velocidad, revoluciones, marcha engranada, etc. Esta pantalla proyecta la imagen de forma que parece que estuviese ‘flotando’ por delante del frontal del coche, así el ojo humano tarda menos en enfocarla. Y por si fuera poco, es personalizable y puedes elegir qué se muestra en ella o cómo se muestra

El equipamiento es más que completo, con asientos calefactables y con regulación eléctrica, cámara de visión trasera que se proyecta en el retrovisor interior (que es fotosensible), control de estabilidad, ordenador de a bordo, control de crucero, volante multifunción y un largo etcétera. Por eso no deja de sorprendernos que para regular la temperatura interior tengamos que conformarnos con un sencillo aire acondicionado monozona de los de toda la vida, nada de climatizador automático y mucho menos dual.

Motor, prestaciones y consumo del Chevrolet Camaro Convertible manual

¿Downsizing? ¿Pero qué es eso? Ah, lo que la mayoría de ‘cochecitos’ estila en sus vanos motores ¿no? Propulsores cada vez más pequeños y apretados… Eso con el Camaro no va, él prefiere ir a lo grande, con un V8 de 6.162 cc y 432 CV a 5.900 rpm para conseguir un par motor de 569 Nm a 4.600, un par que reventaría en mil pedazos cualquier transmisión de cualquier modelo de la tendencia downsizing.

Motor V8 de 6,1 litros y 432 CV
Motor V8 de 6,1 litros y 432 CV

Ni inyección directa, ni cuatro válvulas por cilindro, ni doble árbol de levas, ni Start&Stop, un buen chorro de gasolina en los perolos y a correr. Eso sí, con inyección electrónica porque los carburadores se extinguieron como los dinosaurios gracias a las cada vez más restrictivas normas anticontaminantes.

Caja de cambios manual de seis velocidades a continuación del motor situado en posición longitudinal y, siguiendo con los tradicionalismos, más atrás una transmisión que llega al grupo trasero y distribuye la potencia y el par a las ruedas traseras. La caja de cambios tiene un tacto tosco, con recorridos de la palanca cortos y precisos, pero que hay que engranar con decisión. Los desarrollos no son largos, son mega-largos. La quinta es de 46 km/h a las 1.000 rpm, pero es que tiene seis marchas… Y la sexta es ¡¡¡De 67,7 km/h!!! Bestialmente larga para bajar consumos en carreteras llanas, claro.

Nuestro precioso Camaro pesa nada más y nada menos que 1.965 kilos, algo que va a condicionar claramente su comportamiento y prestaciones, aunque no te olvides del V8 que tiene bajo el largo capó. Es tan potente que acelera de 0 a 100 en sólo 5,4 segundos (¡con dos toneladas de peso!) y su velocidad máxima se cifra en 250 km/h.

¿Consumos? Quizá ésta sea la parte más escabrosa, algo lógico por otra parte. Si el consumo medio homologado es de 14,1 litros a los cien, nadie se asustará si en nuestra prueba de consumo real llegó a los 17,1 de media ¿no? Por un lado es mucho, pero por otro estamos ante un coche con más de 400 CV, no hay que olvidarlo.

Prueba dinámica del Chevrolet Camaro Convertible manual

Dejémonos de números y detalles que puedes observar en las fotos o en cualquier concesionario, vamos a conducir el Camaro que eso sí que es algo que no se puede hacer todos los días.

Para empezar el Camaro es tan malote como aparenta, suena con rabia, tiene un tacto duro, un embrague con poco recorrido útil, una transmisión que suena y hasta golpea al maniobrar… Es un coche para ‘tíos duros’.

Muy rápido en aceleración, pero pesado y lento en curvas
Muy rápido en aceleración, pero pesado y lento en curvas

Hasta aquí todo bien, no todo van a ser coches fáciles y sumisos, hay quién disfruta de los coches con carácter aunque haya que sufrirlos un poco (el que suscribe, sin ir más lejos). El problema llega cuando antes de salir siquiera a carretera ya hemos notado cómo el chasis se retuerce en los baches. Seguro que en el coupé no pasa, pero en la versión descapotable se aprecia claramente cómo el volante se desplaza de izquierda a derecha respecto al asiento en determinadas circunstancias. Ya que pesa la friolera de dos toneladas, por lo menos podía tener un chasis bien reforzado.

En ciudad es incómodo. El embrague es brusco y, si no tenemos cuidado, podemos quemarlo con facilidad. El cambio es duro, las suspensiones muy firmes, es muy largo y ancho… No es el coche ideal para entrar por callejuelas ni para meterse en atascos diarios. Pero si disfrutas ‘luciendo coche’, todo esto no te importará porque serás el centro de todas las miradas.

Salimos a autovía y la cosa mejora. Podemos rodar descapotados sin problemas en las plazas delanteras hasta los 120 km/h, incluso un poco más. A partir de ahí resulta molesto. Paramos, ponemos la capota de lona (eléctrica pero con cierre final manual) y seguimos. La insonorización no es muy buena y llega bastante ruido del exterior (de rodadura y aerodinámico). No es un buen coche para viajar por ruidos y por la suspensión dura, que deja notar en exceso los baches de la carretera. Además parece que tiene muchos menos caballos de los que en realidad declara y es por culpa de los desarrollos del cambio tan largos. Si vas en sexta y pisas a fondo… No pasa nada y es que nos descubrimos rodando a mil y pocas vueltas. Hay que bajar dos y tres marchas para que podamos disfrutar del V8, pero entonces nos ‘emborracha’ su sonido y su empuje y tenemos que cortarnos porque nos pasamos de velocidad sin enterarnos.

Estética rompedora para el Chevrolet Camaro
Estética rompedora para el Chevrolet Camaro

Llegamos a un tramo de curvas y aquí las marchas largas ni las vamos a oler. Vamos dispuestos a disfrutar como enanos y, bueno, bien te lo pasas porque tiene mucha potencia, pero no es un coche ágil. Por peso y dimensiones nuestras ansias de diversión se ven un poco frustradas, además la carrocería inclina a pesar de que las suspensiones son duras… Pasamos al plan B.

Esto es un pony car ¿no? Y este tipo de coches son para acelerar mucho y también para jugar un poco con la trasera ¿no? Pues nos vamos a un tramo cortado al tráfico a ver de qué son capaces sus más de 430 CV.

Acelerando desde parado es brutal y si queremos dar un recital haciendo ‘ceros’ u ‘ochos’ en el asfalto, está claro que puede hacerlo sobradamente. Pero si afrontamos una curva cerrada y pretendemos salir de lado, no es tan fácil. Y no es fácil porque le cuesta perder adherencia con los rodillos de 275 que lleva atrás, así que toca balancearlo con el volante para ayudarle y, si la curva es muy cerrada, a lo mejor hasta tienes que tirar de embrague al más puro estilo ‘drifter’ si quieres lograr la foto perfecta. Una vez de lado el coche ‘se te hace grande’. Ocupa mucho espacio y, sobre todo, pesa mucho. Los movimientos son lentos, pero cuando dice que se va, se va, tanto porque te hayas pasado de derrapada como porque has corregido demasiado brusco y te colea para el lado contrario.

A lo mejor te parece un poco crítico, pero el Camaro no es bueno en ningún terreno. Es único llamando la atención y su V8 tiene un sonido que hay que escuchar aunque sólo sea una vez en la vida, pero dinámicamente no se encuentra cómodo en ningún escenario.

La opinión del probador

Música deliciosa bajo el capó del Camaro
Música deliciosa bajo el capó del Camaro

Tenía ganas de probar el Chevrolet Camaro aunque sabía que no me iba a llenar. Me gustan los coches ágiles y deportivos, no necesariamente con tanta caballería. Pero es que el Camaro necesita toda esa potencia y par para mover su peso.

Esa es una de las claves, el peso. Con dos toneladas no se puede tener un carácter muy deportivo, puedes tener estética agresiva, un motoraco, muchos caballos y hasta dar miedo, pero luego a la hora de la verdad, en un tramo de curvas o en un circuito cada gramo cuenta.

Es la filosofía yanqui, coches grandes y potentes con muy buena aceleración. Claro, pobrecillos, es que como allí casi no tienen curvas se tienen que conformar con eso.

Competidores del Chevrolet Camaro

GALERÍA DE FOTOS DEL Chevrolet CAMARO CONVERTIBLE 2012

Fotos| Iván Solera

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