Range Rover Sport

Prueba: Land Rover Range Rover Sport 2013

La marca británica Land Rover forma parte de la historia del automóvil, concretamente de la historia del todoterreno. Tanto es así, que hay gente que cuando se refiere a un todoterreno dice “un Land Rover”. La culpa es del ya casi extinto Defender, pero otro modelo archi-conocido es el Range Rover, lo máximo en lujo dentro del segmento de los TT. Probamos el Range Rover Sport, un modelo con un corte más deportivo y la posibilidad de contar con siete plazas.

Land Rover Range Rover Sport 2013
Land Rover Range Rover Sport 2013

Con 4,85 metros de largo, casi dos metros de ancho y 1,78 de alto, el Range Rover Sport impresiona por su tamaño a pesar de ser más corto y bajo que el Range Rover ‘a secas’. Sí, es un poco más pequeño y, sin embargo, en el Sport existe la posibilidad de incorporar una tercera fila de asientos. Estéticamente se parece mucho al Range Rover pero no es igual y su principal diferencia es el corte más tumbado de la trasera en el Sport.

Interior y equipamiento

El precio del Range Rover Sport arranca en 66.000 euros y la unidad que hemos probado sube hasta los 83.000 más las opciones (HSE 3.0 TDV6 292 CV). Con este precio no es de extrañar el exquisito interior que nos encontramos al abrir la puerta. Además de una tremenda amplitud, este Range Rover destaca por la calidad de materiales y acabados, hasta el más sencillo plástico es agradable a la vista y al tacto, pero además en este todoterreno hay materiales ‘nobles’ como la piel y el aluminio.

Por fuera es ancho (1,98 m) y por dentro también. El conductor y el acompañante se encuentran separados por una enorme consola, con un voluminoso reposabrazos con cajón. Pero además, cada uno de ellos cuenta con un reposabrazos central individual con ajuste en altura. Los asientos delanteros también son grandes y tienen eléctrico de 14 movimientos. Si le sumamos un volante también con regulación eléctrica y una inclinación correcta además de unos pedales bien situados, encontrar una buena postura de conducción a los mandos del Sport es muy fácil.

Amplio, cómodo y a todo lujo
Amplio, cómodo y a todo lujo

Las plazas delanteras son espectaculares, ¿y atrás? Pues es curioso, porque en este coche sí que hay anchura suficiente como para que tres adultos viajen con total comodidad, pero las formas del asiento hacen, una vez más, que la plaza central no sea cómoda. Nos parece correcto pensando en la máxima comodidad para los ocupantes de las plazas laterales, pero no estaría de más poder contar con la opción de un asiento más equitativo para tres personas pensando en quien vaya a usar con frecuencia las cinco plazas.

Nuestra unidad no tiene la tercera fila de asientos opcional, por lo que pasamos directamente al maletero. Tiene 489 litros de capacidad, pocos para un coche tan grande. Afortunadamente la superficie disponible es muy amplia y eso, junto a sus formas rectas, facilitan mucho su aprovechamiento. El umbral de carga está bastante alto y el suelo del maletero también, debajo de éste se sitúa la rueda de repuesto de tamaño similar al resto. Tiene argollas para sujetar la carga, ganchos portabolsas, hueco portaesquís y la cortinilla que cubre la carga se desplaza por una guía para hacer más fácil la maniobra.

El respaldo del asiento trasero se abate asimétricamente pero no consigue dejar una superficie plana. El maletero aprueba raspado, está claro que los todoterreno no son la mejor opción si lo que buscas es modularidad y capacidad de carga.

Con su tamaño exterior podría tener más maletero
Con su tamaño exterior podría tener más maletero

El cuidado interior del Range Sport entusiasma, pero si además está equipado con cuadro de instrumentos ‘virtual’ TFT, todavía es más exclusivo. El problema es que debería estar mejor resuelto porque a veces la luz solar no nos permite ver bien la información, que por otra parte resulta un poco escasa a pesar de contar con una amplia superficie para mostrar muchos más datos.

En cuanto a equipamiento necesitaríamos más de una hora para verlo al detalle. En la versión HSE lo más relevante son la suspensión neumática, cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, parabrisas térmico, climatizador bizona, retrovisores exteriores con ajuste y plegado eléctrico, tapicería de piel, etc. Pero como buen vehículo premium, la lista de opciones es impresionantemente larga y el Sport puede contar con sistema auto Terrain Response 2 (configuración del coche para los diferentes terrenos), control activo del balanceo, diferencial autoblocante trasero activo, reductora, reconocimiento de señales de tráfico, control de crucero adaptativo, alerta de cambio involuntario de carril, sistema de frenado anticolisión, asientos calefactados y ventilados (delanteros y traseros) y un largo etcétera.

Motor, prestaciones y consumo

El propulsor de este Land Rover es un 6 en V diésel de tres litros, tiene inyección directa, common-rail, admisión variable y turbo de geometría variable. Desarrolla 292 CV de potencia y un par máximo de 600 Nm. Pesa 2.115 kilos, pero con ese par no tiene problemas en las recuperaciones.

El V6 no se achica ante las dos toneladas del Range
El V6 no se achica ante las dos toneladas del Range

La caja de cambios es automática de 8 velocidades, una caja de convertidor de par que apuesta por la comodidad pero no resulta lenta ni da la sensación de ir ‘a medio embrague’. La tracción es total con un reparto al 50% a cada eje en condiciones normales (embrague multidisco en el diferencial central).

Acelera de 0 a 100 en 7,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 209 Km/h. El consumo medio homologado es de 7,5 pero en nuestra prueba de consumo real la media fue de 11,1 litros a los cien. Puede parecer mucho, pero no es tanto para este tipo de coche. Lo que más le penaliza son los recorridos en ciudad y si circulas por carreteras de curvas a buen ritmo. En autovía puedes llegar a bajar de 9 litros de media, una cifra más que interesante para este ‘monstruo’.

El Range Rover Sport cuenta con suspensión neumática en todas sus versiones y amortiguación de dureza variable (esto último en el diésel de 258 CV no está disponible). Además el sistema Terrain Response 2 se encarga de modificar la altura del vehículo en función del terreno por el que nos vayamos a mover, cambia el programa de gestión de la tracción y la respuesta al acelerador y freno.

Prueba dinámica del Range Rover Sport

Vamos a conducir el Sport, pero antes hay que acceder al habitáculo y, aunque podemos bajarle 5 centímetros (posición de acceso), es necesario ‘subir’. Arrancamos y el seis cilindros demuestra su suavidad. Nos ponemos en marcha, callejeamos un poco y comprobamos que los coches se van apartando a nuestro alrededor. No es de extrañar, este coche llama la atención por su tamaño y estética agresiva. Entre el tráfico la posición elevada es una ventaja, podemos incluso ver por encima del techo de muchos coches. Pero el Range Rover Sport es muy grande y, cuando las calles se estrechan o hay que maniobrar, la cosa se complica. Además tiene poco ángulo de giro, así que es normal hacer más maniobras que con otros coches. Si tiene las cámaras de visión periférica opcionales, la cosa resulta un poco más fácil. Ah! Y ojo en los garajes con poca altura libre, en principio no debería tocar, pero si la entrada tiene mucho desnivel, a lo mejor es necesario bajar la suspensión.

También tiene que haber momentos lúdicos ¿no?
También tiene que haber momentos lúdicos ¿no?

Salimos a autopista, el Sport es muy cómodo y podemos realizar largos viajes con la garantía de llegar a nuestro destino menos cansados. Se muestra aplomado, suave, silencioso, filtra muy bien las irregularidades… La única pega es el control de velocidad adaptativo, que no distingue bien los carriles en las curvas y nos frena muchas veces innecesariamente.

Nos metemos en faena y buscamos un tramo de curvas. No lo hace mal para superar las dos toneladas, pero no es el mejor en este escenario. Le falta agilidad, precisión en las trazadas cuando forzamos los apoyos y le sobra diámetro al volante para transmitir mejor lo que pasa bajo las ruedas. Con el control activo del balanceo la carrocería inclina muy poco y, aunque no sea el mejor, no deja de sorprender el ritmo al que puede enlazar curvas. Pero es un Land Rover y, como tal, puede tener algunas carencias en asfalto que se nos olvidan en el mismo momento en que pisamos tierra.

Para empezar en campo también es muy cómodo y, sin darte cuenta, te descubres rodando por una pista de tierra a una velocidad que no esperabas. Tiene mucha distancia libre al suelo, en modo normal 213 mm, en modo todoterreno 248 (rodando entre 50 y 80 Km/h) y 278 cuando circulamos por debajo de 50. Además si nos metemos en berenjenales y empanzamos el Sport, se eleva él solo hasta los 313 mm y si con eso no es suficiente, podemos subirlo hasta los 348 mm.

Ésta es una de las chapas que hay que desmontar para no perderla como nos pasó a nosotros
Una de las chapas que hay que desmontar para no perderla como nos pasó a nosotros

Sus cotas también están pensadas para el campo, pero recuerda desmontar las planchas de plástico delantera y trasera que cubren los ganchos de remolque cuando vayas a ‘hacer el brutito’. Van con tornillos rápidos sin llave, se quitan y ponen en segundos. Si no las desmontas, acabarás tocando con ellas en algún punto y puedes perderlas por el camino o pisarlas con las ruedas y romperlas. A nosotros se nos soltó la delantera en un vadeo.

Mucho lujo y mucha comodidad, pero si buscas efectividad en campo también la tienes. El Range trepa como un gato y baja por lugares por los que no parece posible hacerlo. Es capaz de sortear obstáculos donde algunos de sus competidores (esos que van mejor en asfalto) no pueden ni soñar. Y lo mejor de todo, que lo hace fácil. Fácil para él y fácil para el conductor, sólo tienes que poner el Terrain Response 2 en el modo correcto (o en automático) y tirar p’alante con precaución, es difícil hacerlo mal y además te entretienes viendo todas las cosas que está haciendo el coche solito, porque te lo va explicando en la pantalla.

La opinión del probador

Probando el Range Rover Sport
Probando el Range Rover Sport
El Range Rover suele ser el coche elegido por la gente que tiene fincas y necesita meterse un poco en campo además de recorrer muchos kilómetros por asfalto. Esto es así desde 1970 con el primer Range Rover y no es casualidad, se debe a la mezcla de lujo, grandes aptitudes off-road y comodidad en carretera y caminos.

Para mí le falta agilidad y efectividad en asfalto, pero la verdad es que no es un coche para ir haciendo scrach en tramos de curvas. En campo me entusiasma, pero esto es algo que me pasa con todos los Land Rover. Tienen una capacidad de tracción tremenda y una comodidad por encima de la media que te permite recorrer muchos kilómetros fuera de carretera sin acabar ‘doblado’. Además son capaces de superar grandes obstáculos y, no nos engañemos, llaman la atención por estética, tamaño y ‘status’, algo que también gusta.

La marca británica Land Rover forma parte de la historia del automóvil, concretamente de la historia del todoterreno. Tanto es así, que hay gente que cuando se refiere a un todoterreno dice “un Land Rover”. La culpa es del ya casi extinto Defender, pero otro modelo archi-conocido es el Range…

Review Overview

Habitabilidad
Comodidad
Comportamiento
Consumo
Calidad/Precio

8.5 SOBRE 10

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