Hyundai IONIQ 2016

Así ha sido nuestra prueba de 2.000 km al volante de un Hyundai IONIQ

El mundo del automóvil está en constante evolución y, a pesar de la novedad del segmento, se aprecia una importante evolución en los coches híbridos. El Hyundai IONIQ es una muestra clara, un coche que no exige una conducción especial, que ofrece gran placer de conducción e incluso diversión al volante con un precio interesante.

Hyundai IONIQ 2016

Hasta hace poco el mercado de los híbridos era muy reducido y estaba prácticamente dominado por una única marca, Toyota, por lo que no había mucha variedad de tecnologías. Hoy el abanico se ha abierto y encontramos nuevas soluciones, como la que nos ofrece el Hyundai IONIQ, que conjuga una mecánica híbrida gasolina-eléctrica con una caja de cambios de doble embrague y seis velocidades.

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Esto que puede parecer poco relevante es la verdadera esencia del IONIQ y su punto diferenciador respecto a la mayoría de coches híbridos (aunque hay otras marcas que también apuestan por esta combinación, como Kia con su Niro –prueba Kia Niro– o el Grupo Volkswagen).

¿Y por qué lo hace diferente? Porque se conduce como un coche normal, no tienes la constante sensación de patinamiento y descontrol sobre la potencia disponible que te transmiten los cambios por variador continuo o ‘tipo variador continuo’ que usa Toyota.

Hyundai IONIQ 2016

El resultado es un híbrido ahorrador pero que no te incita a practicar una conducción a cámara lenta, sino que te permite disfrutar al volante e incluso hasta realizar una conducción deportiva en algún momento gracias al modo Sport secuencial del cambio. Pero lo más importante es que sientes una comunicación ‘directa’ entre el acelerador y las ruedas, es decir, eres consciente de la potencia disponible en todo momento… como en los coches ‘normales’.

El consumo medio del Hyundai IONIQ

Ciudad, vías interurbanas, autovía, autopista, carreteras de montaña… durante estos 2.000 kilómetros hemos tenido de todo y en cantidad para ver hasta qué punto este coche es o no válido como vehículo principal en una familia de cuatro personas.

Y sí, vamos a hablar de consumos, claro. El consumo medio homologado es de 3,4 litros en versión Klass (la menos equipada) y en Tecno y Style (la versión probada) la cifra es de 3,9 litros a los cien. En nuestra prueba de consumo real la media ha sido de 5,1 litros, un resultado muy interesante y menor que el que obtuvimos con el Kia Niro (5,4 l/100).

Pero, al margen de esta prueba que utilizamos para comparar consumos, hemos realizado 2.000 kilómetros sin tener en cuenta el consumo de combustible, conduciendo libremente al ritmo que nos ha apetecido. La cifra resultante ha sido mayor y ha llegado a los 5,8 litros, que sigue siendo más que interesante, sobre todo porque a nuestro IONIQ le ha tocado chuparse desplazamientos cortos a montones.

Para que te hagas una idea, un TDI del Grupo Volkswagen con motor de dos litros y 140 CV en ese tipo de recorridos suele estar entre los 8 y 8,2 litros de media.

Fotos: Hyundai IONIQ 2016

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La ciudad y el IONIQ

Pues, aunque no te lo creas, en los recorridos urbanos no es especialmente brillante en cuanto a consumos. Sí que consigue registros interesantes, pero resulta que tira poco del motor eléctrico y arranca muy pronto el motor térmico, por lo que no consigues consumos de récord en los desplazamientos urbanos.

Pero tiene otras ventajas, como una capacidad de aceleración muy buena y ofrecerte seguridad en las incorporaciones o en la entrada de las rotondas porque sabes perfectamente con cuánto empuje cuentas en cada momento. Además, tiene un tarado de suspensión con el que se consigue un buen confort de marcha y frena de forma progresiva sin que la intervención del motor eléctrico te modifique la potencia de frenada. Y no olvidemos el silencio de rodadura a baja velocidad, un punto importante a valorar.

En recorridos interurbanos empieza a sacar a relucir su ventaja híbrida y vemos cómo los consumos se empiezan a desmarcar de la media con resultados muy buenos. Si nos adentramos en circunvalaciones como las madrileñas M30 y M40 veremos que el ordenador de a bordo rondará los cuatro litros de media. Y esto teniendo siempre una buena respuesta al acelerador para hacernos ganar velocidad si así lo necesitamos.

Carreteras de montaña, un terreno a explorar

Ojo, no te equivoques con eso de que es híbrido, con el IONIQ te lo puedes pasar bien en zonas de curvas. Estamos ante un grupo propulsor de 141 CV y 265 Nm de par motor, no es precisamente un deportivo y pesa 1.445 kilos, que no es mucho pero tampoco se puede decir que sea muy ligero (por culpa de tener dos motores y baterías), pero sorprende. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 185 km/h, suficiente para afrontar un tramo de curvas medias y lentas con agrado.

Hyundai IONIQ 2016

En este tipo de curvas la ayuda del motor eléctrico se hace notable a la hora de abrir gas, más aún si vamos en modo Sport y la dirección nos permite guiar el vehículo con precisión. La suspensión permite cierto balanceo de la carrocería, pero no es muy acusado y tampoco estamos hablando de un vehículo deportivo.

Una puntualización, el modo Sport nos aporta un mayor empuje, pero sólo para el inicio de la aceleración. Si lo que nos interesa es una aceleración fuerte para, por ejemplo, realizar un adelantamiento rápido, se aprecia una caída en el empuje que en algunos casos nos puede llevar a error. En el modo Eco (el normal) esto casi no se nota porque el empuje no es tan brusco, es más lineal y se disimula la caída de rendimiento del motor eléctrico con el aumento del empuje del motor de combustión interna.

De viaje con el Hyundai IONIQ

Si analizas los recorridos que haces con frecuencia en coche verás que la mayoría son urbanos, circunvalaciones y viajes por autovías y autopistas (si no es así eres parte de un porcentaje pequeño de conductores), las carreteras de montaña son poco frecuentes.

Así que cargamos nuestro IONIQ y nos disponemos a realizar un viaje de mil kilómetros entre ida y vuelta, el 95% por autovía. Vamos cuatro personas con el correspondiente equipaje para pasar unos días más unos cuantos extras en forma de patinetes, un balón y un par de sillas de playa. El maletero del IONIQ con sus 443 litros de capacidad ha resultado suficiente, pero por los pelos.

Hyundai IONIQ 2016

El interior es amplio y se viaja con comodidad. Los mandos están ubicados donde esperas y denota calidad en los materiales y acabados. Las dos únicas críticas son para el antiguo freno de estacionamiento de pedal y la luneta trasera partida, que, aunque acabas acostumbrándote, resta un poco de visibilidad.

El motor es suficiente para viajar, no es el más rápido en recuperaciones, pero no lo hace mal y rueda con holgura incluso cargado. Es capaz de mantener cruceros al máximo legal incluso en fuertes subidas y resulta francamente complicado vaciar la batería. Durante la prueba lo conseguimos, pero haciendo todo tipo de maldades para conseguirlo, en una conducción normal no parece posible que pueda llegar a suceder, ya que el sistema es bastante conservador y precisamente por eso arranca el motor de gasolina con más frecuencia de la que esperaba.

Mi conclusión

Hasta ahora veía los híbridos como coches secundarios para utilizar principalmente en ciudad. De hecho, sigo viendo así muchos de ellos, pero el IONIQ y su cambio de doble embrague te permiten disfrutar de los viajes, no tienes que ir dando acelerones constantemente y puedes mantener la velocidad normalmente.Hyundai IONIQ 2016

Además, la conducción es mucho más agradable y más ágil. Quizá esperaba un consumo más reducido en circulación urbana, pero luego compensa en cuanto te alejas un poco de los constantes semáforos y al final la cifra de consumo combinado resultante es la esperada.

Conclusión, sí veo el IONIQ como un híbrido de bajo consumo apto como coche principal a no ser que necesites mucha capacidad de carga. No estaría nada mal un futuro IONIQ con carrocería familiar.

Competidores del Hyundai IONIQ

Sobre Iván Solera

Con menos de tres años ya se sabía todos los coches que había por la calle, su sueño era ser piloto o probador y acabó logrando el segundo de ellos. Probador de espíritu racing, disfruta de cada coche que conduce como si fuese el primero.

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