¿Por qué el segmento de los SUV pequeños es tan variado y crece sin parar?

¿Qué tiene el curioso segmento B-SUV para que crezca sin parar y sea el único compuesto por modelos tan variados? Los SUV están de moda, no es ningún secreto. De hecho, estos coches van a hacer que los monovolúmenes queden al borde de la extinción. No desaparecerán por completo, pero quedarán sólo los siete plazas en respuesta a una demanda clara de espacio.

B-SUV urbanos

Y es que todo lo que huele a SUV se vende y se vende bien. Pero no todos los SUV son iguales y encontramos diferentes tamaños, cada vez más. El segmento más interesante a día de hoy es el B-SUV, aunque de momento no es el más vendido (ése es el C-SUV).

El segmento B-SUV está compuesto por modelos que en su mayoría derivan de un turismo del segmento B y son más altos y largos que estos. Podemos decir que el nacimiento de este segmento vino de la mano del peculiar Nissan Juke en el año 2010, no es que antes no hubiese coches que se pudiesen encuadrar en él, simplemente las ventas eran reducidas y el Juke fue una revolución.

Analicemos las ventas y los representantes del segmento B-SUV con unas cifras relevantes desde el año 2012. Ese año ya estaban el Skoda Yeti, Opel Mokka y MINI Countryman, y las ventas de B-SUV fueron de 15.000 unidades. En 2013 llegaron el Suzuki S-Cross (prueba Suzuki S.Cross), el Renault Captur (prueba Renault Captur) y el Peugeot 2008, pero los que ya estaban no redujeron su ritmo de ventas, por lo que se alcanzaron las 25.000 unidades. 38.000 en 2014, 55.000 en 2015 y 68.000 en 2016. Este año ya se ha superado esta cifra y queda todavía un mes de venta.

¿Por qué se venden los SUV del segmento B?

B-SUV urbanos

Principalmente por la estética, como casi todos los coches, pero en este caso todavía más. Los B-SUV se sitúan por encima del segmento B, le ‘roban’ algunas ventas y también al segmento C (incluso a algún C-SUV), pero sobre todo elimina de la ecuación a los monovolúmenes pequeños.

Son coches más atractivos, un poco más grandes, prácticos y capaces que los B, también son más altos y ofrecen una postura de conducción más elevada con mejor visibilidad y más sensación de seguridad.

¿Por qué es un segmento tan diferente?

Han seguido llegando modelos a este segmento, como el Fiat 500X, Ford Ecosport, Suzuki Vitara, Citroën C4 Cactus, SsangYong Tivoli, Mazda CX-3, Honda HR-V, Jeep Renegade, etc. Pero es que todavía hoy siguen presentándose nuevos modelos como el Opel Crossland X, Volkswagen T-Roc, SEAT Arona, Kia Stonic o el más reciente y diferente Hyundai KONA. ¿Llegan tarde?

B-SUV urbanosRotundamente no, no llegan tarde. La tendencia del segmento es claramente creciente y hay hueco para todos ellos. Cada uno busca su espacio luchando con diferentes armas. Es más, con armas muy diferentes porque estamos de largo con el segmento más heterogéneo del mercado. Y si no me crees intenta comparar un Cactus con Renegade, o un Crossland con un CX-3…

Podríamos achacar esta enorme disparidad de modelos a la juventud del segmento, pero ya tiene siete años a sus espaldas, tiempo suficiente para haber encontrado la fórmula ideal y hacer todos los modelos siguiendo esas pautas. Pero no, no existe esa fórmula ideal como sí encontramos en el resto de segmentos. Piensa por ejemplo en el segmento C, al margen de que cada fabricante le aporta una imagen propia a su modelo todos parecen cortados por el mismo patrón, con unas dimensiones exteriores, interiores y de maletero muy similares, son fácilmente comparables.

Sin embargo, en el segmento B-SUV esto no sucede por dos motivos:

  • Tipología de cliente
  • Uso que se hace de estos vehículos

¿Quién compra estos coches? Pues en realidad los clientes potenciales son de todo tipo: jóvenes solteros, parejas, parejas con un niño, parejas con dos niños (como segundo coche) y parejas mayores. Sólo se quedan fuera las familias numerosas.

B-SUV urbanos

Esto ya condiciona que podamos encontrar modelos con diseños más arriesgados, futuristas o convencionales para agradar a unos u otros clientes. Pero luego encontramos coches bajos, altos, grandes y pequeños dentro de este segmento. ¿Por qué? Por el uso que se hace de estos coches.

¿Son coches concebidos principalmente para viajar? No. No digo que no se pueda, pero si el uso principal que vas a hacer del coche es realizar largos viajes, lo normal es que elijas un coche más grande porque resulta más cómodo, amplio y tiene mayor capacidad de carga.

Los B-SUV suelen comprarse para una utilización principalmente urbana y si analizas los tipos de clientes que te he comentado verás que ninguno de ellos tiene una necesidad de espacio importante. La pareja con dos niños tendrá un coche de mayor tamaño para viajar, mientras que el B-SUV lo utilizará para desplazamientos más cortos. Y la pareja con un niño puede elegir un B-SUV de los más grandes del segmento para contar con una capacidad de carga más que suficiente para sus necesidades.

Cuando tenemos una necesidad compramos en función de ésta. Por eso quien necesita mucho espacio de carga o muchas plazas lo lógico es que compre un monovolumen, no es normal comprar este tipo de vehículo si no tenemos ninguna de estas necesidades. Cuando no tenemos una necesidad compramos dando prioridad a otras cosas y dejamos que nuestro lado pasional tenga más poder de decisión, es decir, compramos lo que nos gusta y, dependiendo de nuestras preferencias, daremos más importancia a unas cosas u otras (diseño, prestaciones, etc.).

Por eso tenemos un segmento B-SUV tan variado y por eso encontramos coches con diseños muy arriesgados, coches con muy poco espacio interior, maleteros pequeños, estéticas conservadoras, monovolúmenes disfrazados de SUV, etc.

B-SUV urbanos

Compramos más con el corazón y hay marcas que lo tienen claro, el ejemplo más reciente es el Hyundai KONA, un coche que apuesta por un diseño diferenciador, mucho equipamiento, alta dotación en seguridad, motores potentes y tracción 4×4. Todo esto hace que el KONA no siga la línea que hasta ahora conocíamos en Hyundai, coches muy lógicos y racionales. El KONA llega al segmento B-SUV manteniendo algo de esa parte racional, pero atacando directo a nuestra parte más pasional. Un poco como el Mazda CX-3 pero sin apostarlo todo al diseño y haciendo un habitáculo más práctico.

Las ventas de B-SUV no han tocado techo ni por asomo, en sólo siete años este segmento cuenta con más de 20 representantes, todos ellos muy diferentes (incluso Opel tiene dos, Mokka X y Crossland X). Y llegarán más, muchos más.

Sobre Iván Solera

Con menos de tres años ya se sabía todos los coches que había por la calle, su sueño era ser piloto o probador y acabó logrando el segundo de ellos. Probador de espíritu racing, disfruta de cada coche que conduce como si fuese el primero.

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