Neumáticos: Compra, uso y mantenimiento

Los neumáticos son el único punto de contacto de nuestro vehículo con la calzada. A veces no les damos mucha importancia, pero de ellos depende que podamos frenar a tiempo, tener estabilidad en las curvas y que nuestro automóvil sea más cómodo.

El etiquetado es muy útil para ayudarnos a elegir nuestro neumático
El etiquetado es muy útil para ayudarnos a elegir nuestro neumático

¿Qué neumático ponerle a mi coche?

No me refiero a cuando cambiamos unos neumáticos gastados o endurecidos, sino mucho antes, cuando vamos a comprar nuestro vehículo y tenemos que elegir las llantas. Unas llantas de gran tamaño quedan mejor visualmente, pero a costa de sacrificar muchas cualidades. Al tener un tamaño de llanta más grande el perfil del neumático es más bajo y amortigua menos, lo que notaremos al pasar sobre superficies de asfalto irregular.

Un perfil más bajo tiene también el inconveniente de que en caso de derrapada no ‘avisa’ como lo haría un neumático con más perfil. El neumático pierde adherencia de forma más brusca. El aumento en el tamaño de llanta suele venir acompañado de unas ruedas más anchas, que aumentan la resistencia a la rodadura y facilita la aparición del aquaplaning (cuando el neumático desliza sobre una capa de agua porque no es capaz de evacuarla y pierde contacto con el asfalto).

¿Grande o pequeño?
¿Grande o pequeño?

Un aspecto menos conocido sobre las llantas grandes es que aumentan la masa no suspendida. Esta masa es la que forma el conjunto de neumático, llanta, freno y algunos elementos de la suspensión. Por muy ligero que sea el material de nuestra llanta no lo va a ser más que el neumático relleno de aire, a no ser que recurramos a materiales exóticos, carísimos y delicados como el magnesio.

La diferencia de peso entre una rueda con llanta grande y otra con una pequeña puede ser 3 o 4 kilos a favor de la llanta pequeña. Pero al ser masa no suspendida esta diferencia cobra especial importancia, ya que aumenta la inercia en las aceleraciones, frenadas, subir o bajar la suspensión y también al girar las ruedas, por lo que la agilidad se ve reducida.

El precio suele ser elemento decisivo a la hora comprar nuestro coche, si elegimos unas ruedas grandes seguramente tendremos que pagar un extra por ello. Pero el gasto no acaba aquí, de hecho solo acaba de empezar.

En el neumático más grande debido a su mayor rozamiento aumentará el consumo y emisiones, hay casos en los que puede llegar a incrementar el impuesto de matriculación porque pase al siguiente tramo. El consumo de combustible puede aumentar en algunos casos hasta 0,5 l/100 km. Este incremento puede suponer unos 160€ más de gasto para un coche que recorra 20.000 km al año.

Tan simple que parece y cuán crítico es
Tan simple que parece y cuán crítico es

Y aún nos queda cambiarlos cuando se gasten o se endurezcan. Por ejemplo, un neumático normal para llanta de 15” cuesta unos 65€, para 16” son 77€ y finalmente para 17” puede costar 115€. En definitiva hay que saber encontrar un buen compromiso entre funcionalidad y estética.

¿Cómo cuido los neumáticos?

Para que los neumáticos tengan una vida larga y unas prestaciones correctas debemos vigilar nuestra conducción. A muchos nos enseñan a aparcar apoyando el neumático contra el bordillo, es útil pero a la vez peligroso para los neumáticos. Si somos de estos, debemos procurar hacerlo con suavidad y estar atentos para no forzar el neumático.

En la carretera encontramos baches, alcantarillas o grandes imperfecciones, en la medida de lo posible se deben evitar y si fuera imposible, reducir la velocidad y pasarlos de manera suave. En otras ocasiones hay que subir bordillos, en este caso se debe hacer de manera lenta y atacarlo de frente, por supuesto hay que huir de los bordillos muy altos o afilados.

La exposición a las inclemencias crean estos deteriorados
La exposición a las inclemencias crean estos deterioros

Si tenemos que acceder a un camino abrupto debemos hacerlo con suavidad y a una velocidad lenta.

Durante la vida del neumático éste pierde presión, hay que revisarla frecuentemente, al menos cada mes. Una presión baja hace que tengamos un mayor desgaste por los extremos exteriores de la banda de rodadura, además aumenta el consumo, alarga las frenadas y hace más inestable al coche.

Cuando revisemos la presión se debe hacer en frío porque en caliente aumenta, es decir, hay que medir la presión cuando el coche lleva horas parado o ha recorrido unos pocos metros. Si es necesario inflar (o desinflar) debemos hacerlo a la presión recomendada por el fabricante del coche, una presión tanto elevada como baja son nefastas para el neumático.

Este neumático ya toca cambiarlo, por antiguo y por agrieteado
Este neumático ya toca cambiarlo, por antiguo y por agrietado

El neumático está compuesto por polímeros de distinta naturaleza y el contacto con productos químicos puede hacer variar sus cualidades hasta tal punto que se puede perder gran parte del agarre que ofrecían de un día para otro. Para evitar esto cuando lavemos el coche se debe evitar verter productos de limpieza sobre el neumático. Si algo entrara en contacto con él como, por ejemplo, producto de limpieza de llantas, se debe aclarar.

Igualmente si observamos que por alguna razón en neumático tiene aceite, éste se debe eliminar usando algún producto jabonoso y aclarar inmediatamente. No olvidemos encontrar el origen del aceite, puede ser motivo de un problema mecánico en nuestro vehículo.

La presión es sumamente importante
La presión es sumamente importante

Los neumáticos se deben cambiar cuando el testigo de desgaste enrasa con las nervaduras del propio neumático, esto es a 1,6mm. Circular con los neumáticos gastados es sancionable. También se debe cambiar cuando estén caducados, pero, ¿cuándo caducan? Realmente el neumático no tiene fecha de caducidad pero sí hay una recomendación para que su vida útil no supere los 10 años desde su fabricación. Esta fecha viene indicada de forma numérica, por ejemplo: 4807, este neumático fue fabricado en la semana 48 de 2007. También hay que cambiarlo cuando aparece grietas en su superficie y además en frenadas bruscas notamos que el ABS actúa con mucha facilidad, es sinónimo de que la rueda derrapa y no hace bien su función. Se aconseja cambiarlos cada 5 años.

Si aparece cualquiera de estos síntomas debemos cambiar los neumáticos inmediatamente. Algunas veces es interesante cambiar la medida del neumático, ya que de fábrica montaba una medida rara y es cara en comparación de una medida similar. Lógicamente no podemos montar cualquier medida, el tamaño del nuevo neumático debe aparecer en la ficha de homologación del vehículo.

La frenada se alarga con neumáticos en mal estado
La frenada se alarga con neumáticos en mal estado

Es altamente recomendable huir de los neumáticos usados. El neumático es un elemento de desgaste, ¿comprarías un cartucho de tinta de ocasión? En estos neumáticos no sabemos qué uso han tenido antes, ni si tiene daños internos y si nos cuestan la mitad, seguramente nos duren la mitad.

Sobre Rafael Zafra

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2 comentarios

  1. Excelente artículo, comprende todo lo necesario para la puesta a punto de los neumáticos de nuestro vehículo. Sin duda el mantenimiento de nuestro coche debe ser constante y supondrá la seguridad de nosotros mismos y de los que nos rodean.

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